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lunes, 12 de marzo de 2018

UNA RESIDENCIA DE MAYORES PARA PERSONAS OBESAS



Una forma de ver la Atención Centrada en la Persona consiste en intentar que dentro de una residencia, el entorno, las actividades, la comida…  “lo que pasa” en el día a día de los residentes tenga una dimensión humana que tenga en cuenta los gustos, preferencias y necesidades de cada una de las personas que allí viven.  Para caminar en ese sentido debe pensarse tanto en el diseño arquitectónico del centro como en la organización del personal o de las actividades que tendrán lugar.

Eso es lo que están haciendo unas cuantas residencias en España desde hace algunos años.  Lo que entre nosotros no está teniendo tanto predicamento, pero sí observo en los viajes geroasistenciales de Inforesidencias.com, es la creación de residencias especializadas para personas que tengan algo en común.

He visto algunas para personas homosexuales, de religión musulmana, aficionados a los deportes o que tengan el idioma español como lengua materna (esta la vi en Estocolmo).  La idea no es clasificar a los mayores y enviarlos donde “les toque”, sino promover la existencia de una oferta variada de forma que cada cual pueda decidir, si necesita una residencia, a cuál quiere ir, sabiendo que hay una oferta variada entre la que elegir.

En el último viaje a Hannover, visitamos una residencia de personas mayores que se ha especializado en atender a personas obesas.  Lo curioso es que no se trata de atender a “personas mayores con sobrepeso” sino a personas con un sobrepeso elevado (hasta 350 kilos) a las que esa circunstancia ha afectado su salud y que eligen vivir en un entorno residencial.





La pregunta fue inmediata ¿ingresan para adelgazar y volver a sus domicilios anteriores?, la respuesta llamativa. “No se trata de un centro de rehabilitación.  Quien ha ingresado con sobrepeso recibe, si lo desea, asesoramiento nutricional, puede participar en actividades físicas y de otro tipo pero no se le impone nada”.  En la residencia disponen de camas tipo hospitalario de 1,40, de ancho, mobiliario y ayudas técnicas especiales que facilitan la vida de las personas con un elevado peso.  Muy pocos de los que han ingresado en los pocos años que lleva funcionando, han vuelto a sus casas. Esta es ahora la suya.

La idea puede resultar chocante en un principio. La sociedad tiende a tener la actitud de culpar a las personas obesas por su obesidad. Pero, en una sociedad donde aquéllos que tienen sobrepeso son casi la mayoría y los obesos un porcentaje importante, esa actitud va cambiando hasta el punto de que en Alemania, una parte del coste de la estancia en la residencia lo cubre la administración.

Me llamó la atención que la residencia se pareciese tanto a aquello que suelo visualizar cuando pienso en una residencia donde se aplique ACP, o sea un sitio con cierto desorden.   Así, los dormitorios tenían ropa encima de las sillas, muchas cosas desorganizadas en la mesa e incluso en una, alguien había dejado unas zapatillas encima de la cama.

Nos dijeron que consideraban que esa era su casa  de forma que las personas ordenadas tenían habitaciones ordenadas y las desordenadas…  pues eso.  Me extrañó que precisamente nos enseñasen dos habitaciones desordenadas pero nos dijeron que habían preguntado a los residentes y habíamos visto los dormitorios de los que consintieron en enseñarlos. Pensaron que querríamos verlos en su estado normal, y así lo hicimos.

Puede parecer sorprendente, de hecho cuando publiqué una de las fotos en Facebook el debate subsiguiente fue más sobre el desorden que sobre la atención.

Lo que me parece inspirador de lo que hemos visto en esta residencia es, en primer lugar que alguien haya pensado que existe una necesidad por cubrir y haya planteado una solución quitándose de encima el constreñimiento de pensar que una “residencia de mayores” tiene que ser sólo para mayores, como si éstos fuesen una especie de categoría humana diferenciada. 

En segundo lugar, me inspira ver residencias en las que la filosofía de ACP ha cuajado.  Normalmente el primer obstáculo a vencer cuando se piensa en implementar un modelo basado en esta filosofía está en el cerebro de los cuidadores, familiares y profesionales.

No me cuesta imaginar a una persona de 130 quilos que ingresa en una residencia española.  Estoy casi seguro que nuestra primera pulsión sería la de “ponerle” una dieta hipocalórica y pautarle unos ejercicios.  De igual forma me imagino que acompaño a un grupo de profesionales alemanes a visitar una residencia en España; estoy casi seguro que me enseñarán una habitación muy bonita y ordenada. 

Somos así.

La filosofía de cuidado que hemos heredado es la de “cuidar” a la persona fijándonos en sus necesidades e intentando reducir sus riesgos.  En la forma de ver las cosas a que estamos acostumbrado esas necesidades las valoran los profesionales y ante las mismas disponemos de una batería de tratamientos y actuaciones que podemos llevar a cabo.  Detectar una necesidad y no actuar es una especie de tabú.

Si alguien sufre obesidad mórbida, es hipertenso, diabético o tiene un claro riesgo de caída sabremos detectar la necesidad de adelgazar, controlar la tensión, el azúcar y de tomar medidas para evitar la caídas.  Si la persona no lo acepta, intentaremos convencerla. ¿Cómo vamos a no actuar ante la hipertensión cuando sabemos que puede tener efectos tan negativos? ¿Cómo dejar a un diabético que viva una vida descontrolada si sabemos que tiende a comer mal y eso aumentará mucho las posibilidades de quedarse ciego o de perder los dedos de los pies?  Si no le podemos convencer, lo intentaremos más. 

Posiblemente sus familiares no entiendan que en una residencia alguien obeso, hipertenso y diabético, pueda “no seguir” la dieta adecuada.  Precisamente algo que les llevó a tomar la decisión del ingreso fue que su madre tuviese una vida más saludable; en casa siempre “comía mal”.   Al final, posiblemente, de una forma u otra acabemos imponiendo la dieta pautada y la residente acabe comiendo a escondidas cosas inadecuadas, que paradójicamente, le traerán, también a escondidas, sus propios familiares.

Somos así.  Y precisamente por eso, cuando hablamos de ACP, debemos empezar por esforzarnos por hacer un cambio de perspectiva que puede partir de aceptar cómo somos ahora.

En mi opinión, lo profesionales, se sienten incómodos si han de respetar la voluntad de una persona que ellos saben que es claramente perjudicial para su salud y bienestar; los familiares, en gran número, piensan que la residencia debe ofrecer una combinación de seguridad/cuidados y están dispuestos a denunciar si consideran que lo que está recibiendo su ser querido no es “lo correcto” aunque sea lo que el mayor quiere; los administradores, de las residencias, ven como sus clientes valoran más que los visite el médico a menudo a que se les pregunte cuántas veces a la semana quieren ducharse;  los jueces obligan a indemnizar a familiares por caídas y “fugas” de residentes que se podrían haber evitado haciendo “lo correcto”, no lo que el residente quería; las inspecciones y administraciones, sancionan el incumplimiento de menús pautados o las planificaciones de duchas convirtiéndose en auditores burocráticos más que en elementos facilitadores.

A partir de aquí podríamos conjurarnos para avanzar en el respeto a las preferencias y opciones, aunque requiera amueblar de forma diferente nuestras cabezas.

La residencia para personas obesas y muchas otras que hemos visitado en Alemania, Suecia, Holanda y otros países pueden servir de ayuda.


Espero que si algún día llego a necesitar una residencia el cambio de mentalidad ya sea una realidad, estoy convencido de que el resto puede venir mucho más fácil.

Josep de Martí

viernes, 1 de agosto de 2014

SITUACIÓN DEL SECTOR DE LAS RESIDENCIAS GERIÁTRICAS EN CATALUÑA

Estas son las conclusiones a las que ha llegado un estudio elaborado por ESADE en colaboración con la patronal ACRA que se presentaron hace unos días en Barcelona (con la presencia de la Consellera de Benestar Social i Familia de la Generalitat y la Directora General del ICASS) y que tienen importancia por varios motivos.  Resulta muy relevante poder tener datos fiables sobre los que trabajar y sobre todo que la obtención y análisis de los mismos se haga de forma periódica.   El año pasado ya se presentaron los primeros resultados por lo que éstos permiten empezar a detectar algunas tendencias:

DEMANDA

- En los próximos 25 años, el porcentaje de personas mayores en Cataluña crecerá en un 17,5%, esperando que más del 26% de la población sea mayor de 65 años (ahora es el 17,3%). En España se estima que se doblará el número de personas mayores con dependencia.

- Cataluña es la 5 ª comunidad del Estado con más prestaciones económicas en el entorno familiar en  érminos relativos. El año 2013 sin embargo, ha habido un incremento de los servicios en un 3,9% en  ontraposición a una reducción de las prestaciones económicas en un 5,2% (sobre todo en prestaciones económicas para cuidadores familiares).

- Por primera vez desde que entró en vigor la Ley 39/2006, al 2013 han disminuido las solicitudes de revisión de las valoraciones de dependencia. Respecto a los resultados de estas valoraciones, se  bserva la tendencia a reducir el grado del solicitante, reduciéndose las personas con grado III y II, y aumentando aquellas con grado o sin grado. este resultados implican una disminución en las prestaciones económicas.

SERVICIOS RESIDENCIALES Y DE CENTRO DE DÍA

- A pesar de la administración pública es titular del 16% de las plazas residenciales, participa en el financiación del 70% de las plazas. Además, se estima que la administración pública aporta el 53% de la facturación en servicios residenciales.

- En el caso de centros de día, la administración pública tiene la titularidad del 28% de las plazas, financiando el 50% de estas.

- El sector ha sido capaz de crecer en tiempos de crisis (un 17,3% en plazas residenciales y 36,7% en plazas diurnas desde 2007). De 2012 a 2013, el incremento ha sido de 0,9% y 1,2%, respectivamente.

- Sin embargo, estimamos que el incremento de plazas no ha ido acompañado de un incremento equivalente en empleo de éstas.

- El sector privado tiene la titularidad del 77% de servicios residenciales y 67% de servicios diurnos. Sólo las entidades mercantiles son titulares del 62% de los servicios residenciales y del 60% de los servicios diurnos. En número de entidades operadoras, el 88% son de iniciativa privada (social o mercantil). Este hecho obliga a mantener altos índices de colaboración público-privada.

- De 2012 a 2013, el sector ha mejorado en 0,03 puntos y 0,01 puntos el índice de cobertura en servicios residenciales y de atención diurna respectivamente, estableciendo el índice de cobertura para mayores de 65 años en 4,39% en residencias y 1,30% en centros de día, en base a datos del Departamento.

- A pesar de mejorar la cobertura-calculada sobre plazas disponibles-, no hay ocupación plena al sector. Se estima un grado de ocupación del 88,7% en servicios residenciales y del 65,6% de en servicios diurnos. Dejando unas 7.000 y 6.000 plazas desocupadas respectivamente. en plazas residenciales, el desempleo se concentra sobre todo en el mercado libre, estimándose alrededor del 28%, según representantes del sector privado.

- Hasta 2020, y para mantener los índices de cobertura, se estima que habría que aumentar en 6.500 el número de plazas residenciales y en 2.000 el número de plazas diurnas. Sin embargo, este incremento de la oferta, habiendo un alto índice de desempleo, necesitaría ir acompañado de un  ncremento de la financiación pública, ya que las rentas del usuarios no son suficiente para cubrir el coste íntegro de la plaza privada.

- El sector ha visto modificada su estructura interna debido al impacto de la crisis, que ha conllevado una disminución notable de la capacidad de compra de las familias tanto en el mercado libre como en el que recibe financiación del sector público.

- Se estima que el sector ocupa 41.400 personas en el año 2013, ofreciendo 33.000 jornadas cumplidas. Esto implica un incremento de 10,7% de personas ocupadas desde 2009, en plena crisis  conómica. De los trabajadores, el 78% lo son contratados por el sector privado. En total, se trata de 1,4% de la población ocupada en Cataluña en el 4 º trimestre de 2013.

SERVICIOS RESIDENCIALES Y DE CENTRO DE DÍA

- Para el año 2013, se estima un gasto público total de aproximadamente 634 millones  de euros. A pesar del gasto no ha crecido más de un 0,2% respecto al año anterior, sí disminuye un 1,3% el gasto por usuario-el número de usuarios en plaza financiada por la administración ha incrementado en 667 personas-. La facturación estimada para el año 2013 es de 1.191,7 millones de euros. Esto implica que la contribución de los usuarios a la facturación total se sitúa alrededor del 47%.

- Alrededor del 40% de la facturación del sector (471 millones de euros) retorna a la Administración
en forma de recaudación.

- Se estima que un 3,5% de la población de Cataluña son beneficiarios directos o indirectos del

sector, incluyendo usuarios, trabajadores y sus familiares. Esto son casi 270.000 personas.

SERVICIOS DE ATENCIÓN A DOMICILIO (SSAD)

- El sector de servicios de atención a domicilio ha vivido un crecimiento extraordinario en tiempos de crisis: 120% en número de entidades de SAD (en el caso de entidades mercantiles, la cifra es 175%).  No existen datos fiables respecto al crecimiento y número de entidades de Teleasistencia (TLA).

- Respecto la atención, las horas de SAD han incrementado un 103% desde 2007, ofreciéndose 7 millones de horas de SAD en Cataluña en 2012 a casi 58.000 usuarios. Durante el mismo período, la TLA ha incrementado en un 160% el número de servicios, atendiendo a más de 150.000 personas en 2012.

- Sin embargo, con unas 10 horas mensuales de atención por usuario, Cataluña dista mucho de la media de España, que se sitúa en 19,3 horas mensuales. De todos modos, sí está por encima del promedio español en índice de cobertura, tanto en SAD (5,70 contra 4,40 de España) como en TLA (10,53 contra 8,42 de España).

- Se estima que el SAD ocupa laboralmente a 7.400 personas en Cataluña, siendo el 93% técnicos asistenciales que trabajan 19,3 horas semanales atendiendo a 7,2 usuarios cada uno.

- El SAD con contratación externalizada (el 85% del total) ofrece el 92,4% de de horas de atención directa del servicio.

- Se estima un gasto público de SSAD de 126,6 millones de euros, destinándose el 27% al servicio de ayuda a domicilio (SAD).

CONSIDERACIONES FINALES

- Las debilidades de los sistemas de información plantean serias dificultades al análisis y limitan el uso de la información como herramienta de decisión.

- El peso decisivo de la descentralización y de la cooperación público-privada en servicios sociales
dificulta la disponibilidad de datos fiables y estables. Este mismo modelo organizativo,
sin embargo, necesita de mucha información para garantizar una gestión compartida y eficiente.

- La inexistencia de esta base informativa hace difícil estructurar sistemas de trabajo que
superen la gestión a corto plazo y permitan una verdadera gestión estratégica en la que
conviven multitud de actores públicos y privados.

- La crisis estructural y el empobrecimiento relativo de la sociedad ha liquidado el modelo incrementalista de gestión que ha sido dominante en nuestro estado del bienestar y también en este sector.

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Estos datos debieran se conocidos por cualquiera que quiera saber de verdad cómo van las cosas en las residencias para personas mayores en Cataluña.